Las iniciativas de la administración tienen que apostar fuerte por la vida rural.
Creo que fueron los recuerdos de mi infancia en el pueblo los que me hicieron apreciar el valor de lo sencillo, de las noches con los vecinos al fresco y las duchas en básicos barreños de zinc con agua del pozo. La cercanía de las gentes, los madrugones para encalar las fachadas antes de que el sol calentara, los cines al aire libre. Esos recuerdos que se agolpan en mi cabeza de veranos de libertad en el pueblo no se pueden perder. El lince de la despoblación rural merece el esfuerzo de todos para alcanzar objetivos que eviten su desaparición. La especie rural requiere que todos nos pongamos a encalar antes de que el sol del abandono apriete.
Hace más de 2000 años dedicados a la minería, los vecinos de Almadén buscan alternativas que frenen la diáspora de sus jóvenes.


















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